El último dígito es par.
La regla de divisibilidad por 2 es de las más básicas y usadas en aritmética y teoría de números. Un entero es divisible por 2 si y solo si su dígito de las unidades (el último dígito) es par. Específicamente, si el último dígito es $0, 2, 4, 6,$ u $8$, todo el número es divisible por 2. Esta propiedad divide a los enteros en dos clases distintas: números pares (divisibles por 2) e impares (no divisibles por 2). A esta clasificación le puedes decir la paridad del número.
La intuición detrás de esta regla viene de la estructura del sistema decimal en base 10. Cualquier entero lo puedes descomponer en un múltiplo de 10 más su último dígito. Como el 10 es múltiplo de 2 (porque $10 = 2 \times 5$), cualquier múltiplo de 10 es divisible por 2 por naturaleza. Por eso, que el número sea divisible o no depende solo de la parte que sobra: el dígito de las unidades. Si el dígito de las unidades es divisible por 2, la suma completa es divisible por 2; si no, no lo es.
En matemáticas de competencia, como el AMC 8 y el AMC 10, es raro que esta regla sea el paso final de un problema, pero es una herramienta esencial para simplificar. Es el primer paso para la factorización en primos,