Todo polinomio no constante con coeficientes complejos tiene al menos una raíz compleja.
El Teorema Fundamental del Álgebra (TFA) es, como su nombre lo dice, la base de todo lo que haces con polinomios en las olimpiadas. En palabras simples, te dice que cualquier polinomio que no sea una constante (como $P(x) = 5$) y que tenga coeficientes complejos, tiene a fuerza al menos una raíz en los números complejos. Esto es una maravilla porque te asegura que el sistema de los números complejos es "algebraicamente cerrado"; es decir, no necesitas inventar nuevos tipos de números para resolver ecuaciones polinomiales, con los complejos te basta y te sobra.
Para ti, como competidor, este teorema es tu mejor amigo porque te permite descomponer cualquier polinomio de grado $n$ en exactamente $n$ factores lineales. Si alguna vez te has preguntado por qué siempre puedes usar las fórmulas de Vieta o por qué un polinomio de grado 3 "debería" tener 3 raíces, el TFA es la razón. Aunque el enunciado básico solo garantiza una raíz, puedes aplicarlo una y otra vez para encontrar todas las demás, lo que te da una estructura total sobre cómo se comportan las funciones polinomiales.
La intuición clave aquí es que los números complejos llenan todos los "huecos" que dejan los números reales. Mientras que en los reales una ecuación como $x^2 + 1 = 0$ no tiene solución, en el plano complejo siempre vas a encontrar un lugar donde el polinomio se hace cero. No importa qué tan grande